Regalo Psicodélico

El palacio se desmorona, ¡corre!
No hay humo, no hay boca ni pupilas
La galaxia está tras esas buganvillas,
sin Queronte y gratis,
esa canoa te llevaría a la isla del gran pintor…
Pero el jardín! ooaahh

El amigo viriveado siendo fotosíntesis
Pisa, pisa, sin medias
Cae y retira el velo de las palabras cosificadoras.
¡Alfiles de hierba, mirad!
un hereje – Dijo la carteza de corazones rojos
– ¡Traigan a la flor!

Si piensas en apretarla habrá más olor aromoso,
paz hasta que te rasquen las geometricidades,
te canten las nubisiones
y sueltes tu mandíbula
al compás ancestral, tun. Tun.
¿Jugo en la cocina?
Ventiladores siestones con su ritmo de sombras
y un nmmm más, el de la refrigeradora.
Una tetostada con mermelada de ají y
a la sala de los ayeres.

¡Cruza el umbral!
Que la horizontalidad fría del sillón,
que las bombillas con osos de anteógenos color ceniza,
que lo contrario a la verdad es la eternidad de la vela.
Ahí! el duende tomate…
Si te fijas son dos, un hombre y una mujer,
con una enorme pepa de cacao.
Les ojalarás un secreto.

El techo o cerrar los ojos,
¿Quién manda?
Aquí adentro estoy yo,
junto al abismotro,
vientos con polvo de nieve
y catorce abralmas que revolotean la escalera del todo.

Poemas:

Rey de Saturno

Déjame

Antes

Cuervos

Ventanas

Dormirás Tus Ojos en los Míos

Pausa

Hundido a Cuatro Manos

Tactss

Profecía

Atardecer Asfaltal

Oruga Obsidiana

Regalo Psicodélico