Hundido a Cuatro Manos

Acaso hay letra que alcance
entre las piedras del recuerdo
del vino tinto
del difuso rabo del ojo,
si los cadáveres
con sus almizcles y sus sombras
no comparten lugar todavía

Luz de tu eclipse
tu último rostro
vela sobre los demás
no entre lápidas
ni allá, bajo faroles
calles con nombres
ni entre el sol y la tierra

Tras la línea del mar,
objetos rojos y sencillos
conocen que tu fantasma danza
y precede al sueño

No hay hilo que te alcance.
Para narrarte, un pájaro
una pluma, un libro, una antorcha
ombligo
y el deslizarse de los ojos
Mírame. Ahora

Señala en mi vigilia tus acuarelas
desde lo hondo hasta mis cejas
Emerge

Hay demonios de dudas,
estrellas que te esperan
Lejos, lejos
en el vientre remoto
de las páginas deshabitadas
en la espesura fresca
hay hierba que nace de mis palmas
y juguetea con tu ausencia

No hay polvo que pueda acariciarte
¡Malditas las miradas!
Las familias solemnes
los muros invisibles
los caballos blancos que te arrancaron
Emisarios con lazos de comunión
demonios de lo que hubiéramos

¿Hay señuelo,
hay canoa, barquero,
luciérnaga en el cielo,
Hermes, verso?

Estás no estás
no estás, no,
no estás
Amor del cuadro prófugo
ladrón de guadañas
némesis de lo venidero

… Guárdame en secreto
entre el coral de tus labios
apriétame en silencio
vierte algo de mi en las camas
en los otros cuerpos
los empuño
como a los espejos
y al aeropuerto

Algo de mí
arrincona en algún lado
quizás en el desayuno
en los timbales
o en el lóbulo de tu oreja

Tuvo que saltar el ave
y como el viento que
baja hacia lo hondo,
como la sombra de
la nada sobre la vida
cayó el telón

Ahora me estrangulan las cuerdas

Que el mundo nos tema
Que un escalofrío parta los continentes
¡Al florero la vida única
los vericuetos del estar
los cien pájaros volando
los puntos suspensivos
velas timones puertos
Tormenta Tierra y Fuego. Ven!

Tras cuencas ocultas
dunas, oasis en el pensamiento
árboles y muros con susurros
orejas de elefante,
monos, camellos
almas de bambú
castillos de sangre
aires de nieve cantada
pasajes con abuelo mirando
tumbas inmortales
manos sucias
dibujos de niños
y el peso de los aviones,
está La Floresta, allá
con el tesoro hundido a cuatro manos.

Poemas:

Rey de Saturno

Déjame

Antes

Cuervos

Ventanas

Dormirás Tus Ojos en los Míos

Pausa

Hundido a Cuatro Manos

Tactss

Profecía

Atardecer Asfaltal

Oruga Obsidiana

Regalo Psicodélico